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Yuri Gagarin, el primer hombre en el espacio (2)

El 12 de abril de 1961, tras varios años de investigación aeroespacial y once meses de entrenamiento intensivo de los cosmonautas, todo estaba listo. Estaba a punto de llevarse a cabo el primer vuelo espacial tripulado de la historia.

El vuelo espacial de Gagarin

Hasta el último minuto antes de que Gagarin se introdujese en la cápsula, Titov abrigó la esperanza de tener la oportunidad de volar.

La nave espacial de Gagarin era completamente automática. Nadie podía saber qué ocurría una vez que se hallase en el espacio. Podía suceder que enloqueciese. Quizá desertase aterrizando en otro país. Había un código secreto que activaba los controles manuales. Pero solamente se le comunicaría al cosmonauta en caso de emergencia.

Cápsula Vostok

Por fin todo estaba listo. Koroliov ordenó el lanzamiento. Tan seguro de sí mismo como de costumbre, Gagarin gritó: Vamos allá! Se iniciaba el viaje que lo sacaría del mundo y según se esperaba, lo devolvería a la Tierra.

Se había estimado que las posibilidades de que Gagarin sobreviviese al lanzamiento eran del 50%. Ahora que el Vostok, la cápsula espacial, había iniciado una suave órbita, la Unión Soviética se dispuso a comunicar su hazaña al mundo.

La gran victoria de la Unión Soviética

Se habían preparado tres sobres sellados. Y cada uno de ellos describía un resultado distinto. Uno anunciaba un éxito absoluto, el segundo solicitaba ayuda para rescatar a un cosmonauta que había aterrizado fuera del territorio soviético y el tercero notificaba su muerte.

La familia de Gagarin se enteró del éxito de la misión de su Yuri como cualquier otro ciudadano soviético, sentados entorno a la radio.

Cuando la nave iniciaba su regreso a la atmósfera terrestre, Gagarin se vio en un serio apuro. Su cápsula no se separó debidamente del propulsor. Giraba fuera de control. Desorientado, Gagarin no pudo seguir las órdenes que recibía del control terrestre.

Se le ordenó que no eyectase demasiado pronto ni demasiado arriba, pero Gagarin no siguió las instrucciones y saltó de la cápsula a una altura indeterminada. En plena campiña rusa, el agricultor Yakov Lysenko trabajaba en el campo cuando se quedó perplejo al ver una figura que descendía del cielo.

Yuri Gagarin como icono soviético

Dos días después de su vuelo, la Unión Soviética dio las gracias de manera oficial al piloto que se había convertido en su hijo más famoso.

Para Gagarin, Jrushchov era algo más que un jefe de Estado. Se había convertido en su mentor e incluso en su amigo. Gagarin y Valentina, su esposa, acompañaron a Jrushchov hasta el Kremlin encabezando una gran caravana de vehículos. Entre los miembros de la comitiva estaba Serguei Koroliov, el genial ingeniero que había hecho posible el vuelo.

Yuri Gagarin se había convertido en un fenómeno dentro del sistema de la Unión Soviética. Según la ideología imperante, nadie podía ser más importante que la colectividad. La gente contemplaba a un héroe y se veía a sí misma reflejada.

Sin embargo, este chico campesino era algo más que un símbolo. Era una persona de carne y hueso. Como reconocería Jrushchov, por consiguiente una tremenda arma propagandística.

La afamada sonrisa de Gagarin viajó por todo el mundo y se convirtió en el mayor éxito de relaciones públicas que jamás hubieran tenido los soviéticos. Desde la India hasta Japón. Desde Egipto hasta México. Desde Canadá hasta Cuba. Desde Libia hasta Estados Unidos. Por dondequiera que pasara se veía arropado por la multitud.

El peso de la fama

Gagarin se convirtió en una eminencia internacional. Era una estrella, aunque solitaria, en una sociedad en la que nadie más podía compartir su gloria. Los miembros de su familia fueron los primeros en sufrir las presiones de la fama.

A Valentina Gagarina jamás le había gustado la notoriedad. Cada vez se mostraba más incómoda en el papel de esposa de un personaje tan famoso. Pronto Valentina hallaría más preocupaciones además de los obligados viajes al extranjero y las apariciones públicas.

En otoño de 1961 Gagarin llevó a su familia al centro turístico de Foros, en Crimea. German Titov, ahora más amigo que rival los acompañó. Ambos bebieron demasiado y en su último día de estancia, Gagarin se vio envuelto en el primero de los muchos escándalos que ensombrecieron su vida privada.

Después de haber bebido, Gagarin en su habiatción se avalanzó sobre la doncella del hotel que debía arreglar la estancia. Cuando Valentina fue a llamar al general superior de Gagarin y éste llegó a la habitación, el cosmonauta había saltado por el balcón. Lo encontraron tendido en la acera frente al edificio.

Una semana después, cuando Gagarin asistió al Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, aún presentaba lesiones claramente visibles en la cara. Sin embargo la razón se ocultó bajo una explicación oficial: Gagarin había tropezado mientras llevaba a su hija en brazos.

Sin embargo, cuando avisaron al general Kamanin, Gagarin y Titov fueron más cándidos. Reconocieron haber abusado del alcohol y haber sido desconsiderados con las mujeres, entre otras faltas. Gagarin contó ante su general de manera veraz la forma en que se había producido las lesiones.

ÇGagarin y Valentina

Gagarin y Valentina ya tenían dos hijas, No obstante, Gagarin tenía continuamente tentaciones de abandonar la recta vida familiar que promulgaba el Partido, sobre todo cuando se encontraba lejos de su hogar. A menudo pasaba la noche en un conocido hotel de Moscú.

Su esposa Valentina se había vuelto muy celosa ante las continuas atenciones que le profesaban muchas mujeres a su marido. En una ocasión, con motivo de la celebración de un banquete, Valentina cazó a su marido con una atleta rusa en aquella habitación de hotel.

Gagarin y Jrushchov

El papel de Gagarin como embajador itinerante del comunismo de Jrushchov no tenía parangón con su papel en el programa espacial de la Unión Soviética. Aunque era miembro del Partido, a Gagarin no le interesaban los aspectos formales de la política.

Si le gustaba su posición, era por la posibilidad de ser el enlace entre los problemas de la gente y el sistema. Su estrecha relación con Jrushchov confirió a Gagarin cierta influencia en sus primeros días de gloria. Sin embargo, su poder también le atrajo enemistades.

En 1964 el mundo de Gagarin se vino abajo. Jrushchov, su jefe y amigo, fue depuesto en un incruento golpe de Estado y sustituido por Leonid Brezhnev. Gagarin quedó marginado. Su carrera quedó truncada desde ese momento.

El final de Yuri Gagarin

Puesto que no había en perspectiva ningún otro vuelo espacial, la estrella de Gagarin comenzó a declinar. Su vida desordenada y su relación con el alcohol iban borrándole de su rostro su encantadora sonrisa.

El general Kamanin le ofreció una alternativa para salvar su carrera. Le ofreció un puesto para entrenarse en pilotar la nueva nave Soyuz. Gagarin se tomó el trabajo con alegría y entrenaba con energías renovadas. Aparentemente estaba cambiando para mejor. Perdió peso, retomó el deporte y comenzó a estudiar nuevas técnicas astronaúticas.

Gagarin fue elegido suplente de Vladimir Komarov. De acuerdo con la tradición, si no se requerían sus servicios en esta misión, la siguiente se le encomendaría automáticamente. Komarov falleció debido a un fallo en el paracaídas de la nave al volver a la Tierra. Podría haber sido Yuri Gagarin.

La muerte de Komarov fue evitable. Los técnicos soviéticos habían descubierto una larga lista de fallos en el cohete, pero los responsables hicieron oídos sordos. Gagarin reunió toda la información al respecto y la hizo llegar hasta Brezhnev por los cauces del KGB. La carta de Gagarin desapareció. A pesar de que la queja de Gagarin llegó a las altas instancias antes del lanzamiento, ésta fue ignorada. Komarov voló sabiendo que no regresaría con vida.

Tras todo el incidente, Gagarin fue destituido como cosmonauta. Se le comunicó que nunca más volvería a volar. Se le dio el puesto de subdirector del centro de entrenamiento de cosmonautas. Ni siquiera esta ocupación proporcionó a Gagrin una meta en la vida.

En marzo de 1968 comenzó un curso de reciclaje para pilotos de caza. El 27 de marzo de 1968 el avión pilotado por Gagarin se estrelló. A día de hoy se siguen desconociendo las causas del accidente.