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Leonid Ilich Brézhnev, un esbozo biográfico (1)

Leonid Ilich Brézhnev, líder de la Unión Soviética entre 1964 y 1982 fue un personaje crucial para el desarrollo del país y del sistema soviético dentro del contexto de la Guerra Fría. En este artículo esbozamos su biografía contada por él mismo. La información aquí vertida proviene de documentales producidos por la Unión Soviética en vida de Brézhnev.

La vida de Brézhnev en paralelo al desarrollo de la Unión Soviética

Habla Leonid Ilich Brézhnev en primera persona

Mi biografía es inseparable de la larga y complicada trayectoria recorrida por el pueblo soviético. Ella muestra qué viraje decisivo significó para los trabajadores de nuestro país la gran revolución de octubre de 1917. Sólo gracias a su triunfo fue posible que el hijo de un obrero, que se había incorporado a la vida laboral como simple operario esté en la dirigencia del Partido comunista de la Unión Soviética.

Tuve la suerte de nacer, crecer y formarme en una familia obrera, que vivió en el gran poblado de Kamenskoje, hoy Dniprodserschynsk. Aquí nací el 19 de diciembre de 1906. Soy ruso y de origen proletario auténtico. Metalúrgico de pura cepa. Qué otra cosa agregar sobre mi procedencia. Como es bien sabido, las familias obreras no llevaban su genealogía.

Dniprodserschynsk, Unión Soviética
Dniprodserschynsk en la actualidad

Sé que mi padre, Ilya Yákovlevich Brézhnev comenzó a trabajar en la fábrica en 1900. Había llegado de la aldea de Brezhnevo, provincia de Kursk. Hasta el final de sus días mi padre fue obrero, al igual que mi abuelo y mis tíos maternos. Por nacimiento pertenecía a esta clase y fue educado en este medio, al cual me unen lazos inquebrantables.

Llegó el día más memorable de mi vida. A los quince años me convertí en obrero. Mi madre, lo mismo que solía hacer cuando mi padre llegaba del trabajo, vertía en mis manos un chorro de agua fría. Recuerdo que levanté la vista y vi lágrimas en sus ojos bondadosos. -¿Qué te pasa mamá? Es de alegría Leonid, es de alegría. Ya eres también sostén de la familia.

Después de la guerra civil la ruina económica fue sincronizada por una terrible sequía en la cuenca del Volga. En esa misma época, me refiero a los años 1921 y 1922, la sequía y el hambre asolaron también Ucrania. Llegó el sombrío día cuando se paró la industria metalúrgica del Dnieper. La gente acudía a los poblados circundantes mientras la ciudad se iba quedando sin habitantes. Nosotros también tuvimos que abandonarla. En la patria chica de mi padre, en las tierras de Kursk, conocí la vida campesina y me inicié en el cultivo del trigo.

En 1923 ingresé en la escuela de agrimensura de Kursk. A los 17 años me incorporé al Komsomol. Vivíamos en una residencia estudiantil. A veces pasábamos hambre y frío. Nos vestíamos cada uno como podíamos. Pero los Komsomoles de los años ’20 tenían una vida interesante. A mi futura esposa la conocí en una velada del Komsomol. Ella había crecido también en una familia obrera. Soñábamos con un futuro luminoso par toda la humanidad. Alborotábamos, discutíamos, recitábamos y componíamos versos.

50 aniversario del Komsomol en 1974, siendo Brézhnev líder de la Unión Soviética.

Recuerdo que un día Mayakovski llegó a Kursk. Como era de esperar, los komsomoles irrumpimos en el club donde transcurría su velada. El poeta recitó fragmentos de su poema Vladimir Illich Lenin. Lo escuchábamos pasmados. Hacía muy poco que habíamos sufrido la muerte de Lenin y el dolor de todo el pueblo encontraba en cada uno de nosotros un profundo eco.

El Partido y Lenin son hermanos gemelos para la Madre Historia. ¿Quién es más entrañable de ellos? Cuando decimos el Partido, es como si dijéramos Lenin.

La incorporación a la vida laboral y la vida política

En 1927 concluí mis estudios y en calidad de medidor de tierras organizador comencé a trabajar en la región de Kursk. Justamente en esos años de 1927 a 1931 tuve que trabajar en la aldea, fundar koljoses y estar en centro de la mayor revolución social que haya acaecido en el campo. Recuerdo muy bien el primer tractor. Era de pequeño tamaño y pequeña potencia, pero suscitó igual o mayor asombro que el primer Sputnik.

El país necesitaba metal. Las fábricas del sur producían las dos terceras partes del hierro y yo decidí que mi lugar se encontraba allá. En el año de 1931, en mi fábrica, me admitieron en el Partido. Recuerdo como si fuera ahora que eso ocurrió el 24 de octubre. En los años ’30 se planteaba con particular agudeza la tarea de educar, instruir y forjar ideológicamente a los cuadros. Por eso consideré que era muy irresponsable el trabajo que me propusieron en 1933, cundo fui estudiante de tercer curso, me nombraron dirigente de la Facultad Obrera y luego Director de la Escuela Técnico-metalúrgica de Dniprodserschynsk.

Trabajaba con entusiasmo, procurando hacer lo máximo para los camaradas. Reproduzco la copia del protocolo de la sesión que la comisión estatal de calificaciones celebró el 28 de enero de 1935: conferida al camarada Brézhnev el título de Ingeniero en termogeneradores. El trabajo de diploma ha sido realizado en sobresaliente.

La formación en el Ejército Rojo

En ese mismo año me llamaron a las filas del ejército rojo. Nuestro campamento militar no estaba lejos de la ciudad siberiana de Chitá. Nos equiparon y distribuyeron por compañías.

Yo caí en la primera compañía del batallón blindado. Se inició mi servicio militar. Fui uno de los primeros en ser designado como jefe de pelotón. Para mí, ese nombramiento fue muy honroso y lo consideré una prueba de confianza del mando.

Brézhnev Unión Soviética
Brézhnev como tanquista del Éjérecito Rojo

Retorno a la vida civil e inicio de la carrera política

Poco después de haber terminado mi servicio me eligieron como vicepresidente del comité ejecutivo del Soviet de Dniprodserschynsk. En febrero de 1939 fui elegido como secretario para propaganda del Comité Regional de Dnipropetrovsk del Partido Comunista de Ucrania.

Fue una época interesantísima. Yo sabía que los planes, sueños y proyectos del pueblo parecen a esa tierra, en la cual tenemos la dicha de vivir, la tierra que hemos heredado de nuestros padres y debemos dejarla a nuestros hijos aun más próspera y bella. Lo demostramos con las grandes hazañas de los primeros quinquenios.