Saltar al contenido

Leonid Ilich Brézhnev, un esbozo biográfico (3)

Leonid Ilich Brézhnev fue Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1964 y 1982. La parte de su vida desempeñada en este cargo es la más conocida por el gran público. Aquí se narra este periodo de la historia desde su propio punto de vista.

Habla Leonid Ilich Brézhnev en primera persona.

La campaña de las tierras vírgenes

En 1950 fui elegido como Primer Secretario del Partido Comunista de Moldavia. Todos aquellos que han aportado su granito de arena a la edificación de la nueva Moldavia, han construido aquí fábricas y ciudades, han plantado jardines, han enseñado a los niños. Todos ellos pueden decir con sentido de plena satisfacción: no hemos trabajado en vano.

Habiendo pan habrá cantar. Por algo se dice eso. El pan fue siempre el producto más importante, la medida de todos los valores. Las tierras vírgenes entraron firmemente en mi vida. A comienzos de 1954 me llamaron al Comité Central del PCUS. No fue la primera vez que oiría de las tierras vírgenes y la novedad residió en que querían encargarme la dirección de la roturación de aquellas tierras.

Union sovietica
Sello celebrando el 25 aniversario de la campaña de las tierras vírgenes. 1979

Nosotros íbamos a las tierras vírgenes para poblarlas y recoger el trigo, todo a la vez. El cereal de las tierras vírgenes se necesitaba inmediatamente. Para afianzar el socialismo, los soviéticos tuvieron que empezar muchas cosas partiendo de la nada, para adelantar tiempo. Los primeros roturadores recuerdan bien aquella época. El viento punzante de las estepas. Los primeros surcos en los campos y las primeras calles de los nuevos poblados. Las horas del día colmadas de trabajo hasta más no poder. Y las noches a menudo, insomnes.

No se puede olvidar cómo se han dado las primeras hectáreas y las primeras toneladas de trigo en las tierras vírgenes roturadas. No se puede olvidar a lo que entregaste el alma.

En 1956 sonó la hora estelar de las tierras vírgenes. En las estepas kazajas se cultivó una riquísima cosecha. Por desgracia no pude ver con mis propios ojos esa fabulosa cosecha en la que tantas energías se había invertido. En el 20º Congreso, fui elegido Secretario del Comité central del PCUS.

Memorias desde el poder

Ser el primero es siempre harto difícil, máxime cuando se trata del viaje a la lejanía cósmica, donde cada paso nuevo significa un paso hacia lo desconocido. Las altas condecoraciones de la Patria las impuso al primer cosmonauta del planeta Yuri Gagarin el Jefe del Estado Leonid Brézhnev.

El tiempo vuela. No se puede detener. Hasta los vuelos espaciales son hoy algo habitual y cotidiano. Y al decir que vivimos en una época de grandes realizaciones, rendimos justo homenaje a quienes la han hecho así: rendimos homenaje a los trabajadores.

Sé por experiencia propia la satisfacción que experimenta uno que puede decir: esta ciudad y esta fábrica la construimos nosotros, se alzaron a nuestros ojos.

Me complace reconocer que las tradiciones de los constructores de la central Dniprodserschynsk y de la magnífica y heroica epopeya de las tierras vírgenes, permanecen vivas y se fomentan. La juventud de nuestros día aprende la ciencia de contracción comunista en las in inusitadas obras de choque, en el tendido del ya legendario ferrocarril Baykal Amur.

Fuimos los primeros en edificar la sociedad socialista desarrollada y somos los primeros en construir el comunismo. La Constitución de la URSS se denomina a justo título: Ley de la vida de la sociedad socialista desarrollada. Refleja el deseo de la Unión Soviética de vivir en paz. Proclama la amistad, la colaboración y la ayuda mutua con otros Estados socialistas.

La cumbre de Helsinki y la distensión

Estamos labrando en común unas relaciones verdaderamente justas y fraternales entre los pueblos. Ésto, sin incurrir en la exageración, es una de las direcciones más nobles de la actividad en la Historia humana. Esfuerzos ingentes empeñaron los países socialistas en la lucha por convocar y llevar a buen término la Conferencia Paneuropea.

El camino hacia Helsinki estuvo erizado de espinas, pero lo recorrimos. Seguramente es lógico que los representantes de la generación que conoció los horrores de la pasada guerra se asumieran al trabajo de renovar las relaciones entre los países.

acuerdos de Helsinki. Unión Soviética

La reestructuración de los vínculos soviético-franceses en el sentido positivo, en cuyos orígenes se hallaba el general Charles de Gaulle, dio en rigor comienzo a lo que hoy llamamos distensión. La distensión es, ante todo, la superación de la Guerra Fría. El paso a unas relaciones normales, llanas entre los Estados. La disposición a solventar las divergencias y las discusiones no por la violencia, con amenazas y blandiendo las armas, sino por medios pacíficos, a la mesa de negociaciones. La distensión significa determinada confianza y habilidad para tener en consideración los intereses legítimos de cada uno.

Recuerdo con emoción la segunda mitad del día primero de agosto de 1975. Entonces, en el Palacio de Congresos de Finlandia, los dirigentes de 33 Estados europeos, de los Estados Unidos y del Canadá se sentaron en una misma mesa, todos juntos y estamparon sus firmas bajo el acta final. Este documento es único, como lo es único a sí mismo la propia Conferencia Paneuropea.

Yo diría de la siguiente forma: es un mensaje de la generación que sobrevivió a los horrores de la Segunda Guerra Mundial, para los que se debe asegurar sólidamente el derecho primordial del hombre, el derecho a la vida y a la paz.

Últimas reflexiones

Nuestro Partido y nuestro pueblo hacen cuanto de ellos depende para que la distensión y la colaboración pacífica sea una norma de la vida internacional.

Otorgamos gran significado al hermanamiento de esfuerzos de los amplios sectores de la opinión pública extranjera, que se pronuncian con la mejora de las relaciones con la Unión Soviética, por la paz y por la seguridad de los pueblos. Expreso mi agradecimiento a quienes vinculan mi nombre a la lucha por la paz y la distensión.

La aspiración de los pueblos a la comunicación y a la cooperación, asentada en la experiencia y en las tradiciones seculares de esos pueblos es indomable. Los encuentros con las obras del gran arte siempre mueven a reflexionar sobre la continuidad de las generaciones, a agudizar con el sentido de responsabilidad ante la Historia, ante la cultura universal y ante el porvenir.

Porque la paz es vida y progreso, perspectivas de un futuro feliz, risas de alegría y las sonrisas de los niños, un sol generoso sobre nuestro planeta azul.

Brézhnev Unión Soviética
Brézhnev ante la Asamble Genral del PCUS en 1968

Los soviéticos encaran con seguridad el mañana, pero su optimismo no es la presunción de los mimados por la fortuna. Nuestro pueblo sabe que todo lo que tiene es fruto de su propio trabajo y ha sido defendido con su propia sangre. Somos optimistas porque tenemos fe en la fuerza del trabajo, porque tenemos fe en nuestro país y en nuestro pueblo. Somos optimistas porque tenemos fe en nuestro Partido y sabemos que el camino señalado por él es el único camino acertado.

Y me siento feliz, porque pude en las filas del Partido que me educó y forjó, tomar parte en la lucha por magnos objetivos. Una paz sólida y una seguridad inquebrantable para los pueblos, por los objetivos a cuya consecución aspiran todos los trabajadores de la Tierra.