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La Historia del KGB (5)

Con la consolidación de la Unión Soviética como potencia mundial, los servicios secretos del país continuaron ganando importancia dentro del régimen. Su papel en el exterior también fue muy importante de cara a combatir a los enemigos exteriores de la Unión Soviética.

Cambio en la cúpula

1934 fue un año de cambio. A principios de año se celebró el 17 Congreso del Partido. Más tarde fue llamado el Congreso de los Vencedores, en el que había existido unidad interna y ausencia de disensión. El Congreso fue un éxito para Stalin y su camarilla pero no había sido un éxito fácil. La elección del Comité Central del Partido fue por votación secreta. Serguei Kirov, apoyado por os obreros, obtuvo la mayoría. Se emitieron 4 votos contra Kirov y 289 contra Stalin. Estas cifras fueron ocultadas al Congreso. Stalin llevó a cabo un fraude masivo falsificando los resultados. Sólo se contabilizaron 3 votos contra Stalin. El equipo de grafólogos de la OGPU descubrió quiénes se habían opuesto a Stalin.

Serguei Kirov durante el Congreso

Su brazo derecho Nikolai Yezhov y sus subordinados incluyeron en la lista negra a los disidentes. Poco tiempo después el presidente de la OGPU Viacheslav Menzhinski murió. Fue enterrado con honores. Su equipo y muchos miembros del Partido sospechaban que había sido envenenado por su adjunto Yagoda. Stalin acusó de la muerte de Menzhinski a los seguidores de Trotski. Guénrij Yagoda fue nombrado nuevo presidente.

En 1934 Yagoda tenía 43 años. De aprendiz de grabador había llegado a convertirse en un revolucionario profesional. Su boda con la nieta de Jakob Sverdlov le había asegurado un rápido ascenso en la jerarquía del Partido. Se había afiliado a la Checa en 1920. Como adjunto de Menzhinski, había supervisado todas las operaciones domésticas de la OGPU.

Cambio en la policía secreta. El NKVD

Stalin nunca puso en duda la lealtad de Yagoda. Éste recibió el control no sólo de la OGPU sino también de la policía, de la guardia fronteriza, de los campos de trabajo, prisiones y bomberos, todos ellos subordinados a una organización de reciente creación, el Comisariado popular de asuntos interiores, la NKVD.

Yagoda (derecha) junto a Gorki

La información pública acerca de las actividades de la NKVD estaba restringida. Se efectuaron llamamientos reclamando el apoyo popular para la NKVD. Los noticiarios cinematográficos mostraban a los guardias fronterizos mientras patrullaban a lo largo de la mayor frontera terrestre que existía en el mundo. Todas las demás actividades permanecían secretas.

Una de las primeras acciones de Yagoda fue establecer conferencias especiales, organismos punitivos con la autoridad para firmar sentencias de muerte sin necesidad de llegar a ver al acusado. Las conferencias especiales fueron llamadas justicia de ametralladora. La represión de la policía secreta alcanzó entonces mayores dimensiones y alcanzó mayor intensidad.

La purga de Stalin

Stalin necesitaba un pretexto para lanzar la mayor campaña de terror de la historia. El primero de diciembre de 1934 lo consiguió por fin. Serguei Kirov fue herido mortalmente en los cuarteles generales del Partido en Leningrado. Inicialmente su muerte fue asociada a un demente asociado a un imaginario grupo de saboteadores, pero de hecho el asesinato fue llevado a cabo por la sección de la NKVD de Leningrado siguiendo órdenes de Stalin. Las pruebas de que un matón de la NKVD había sido el autor de los disparos desaparecieron cuando todos los posibles testigos del asesinato fueron ejecutados.

Posteriormente Stalin acusaría a sus principales oponentes políticos, Grigori Zinoviev y Lev Kamenev de la muerte de Kirov. El 5 de enero ambos fueron juzgados y condenados a 5 años en los campos de trabajo, aunque no existían pruebas de su culpabilidad. La época del terror había comenzado.

Los juicios de Moscú

En 1936, el secretario del Comité Central del Partido, Nikolay Yezhov comenzó a preparar el primero juicio de Moscú. Los acusados fueron culpados de participar en una gigantesca conspiración antiestalinista que supuestamente ligaba con Trotski a Zinoviev, Kamenev y otros dirigentes de la derrotada oposición. El juicio de agosto de 1936 terminó con la pena de muerte para todos los acusados. En las semanas siguientes, juicios sumarísimos de la NKVD sentenciaron a miles de personas como desleales al régimen.

Muchos comunistas extranjeros que vivían en la Unión Soviética fueron arrestados. Yagoda reforzó el espionaje en el extranjero. La guerra civil española dio a los dirigentes del NKVD la oportunidad perfecta para deshacerse de los dirigentes opositores del comunismo internacional. Aquellos comunistas extranjeros que se habían opuesto a Stalin y que temerariamente habían marchado a luchar como voluntarios a España fueron identificados y secretamente ejecutados durante las hostilidades.

En la segunda mitad de 1936, obedeciendo una orden de Stalin, la NKVD se preparó para el segundo juicio de Moscú. Los detenidos fueron acusados de ser dirigentes de una organización paralela. Supuestamente la organización había estado preparando el lanzamiento de una campaña de terror en caso de que la conspiración de Zinoviev y Kamenev fallara. Entre los 17 acusados estaba Grigori Sokolnikov, un antiguo ministro de finanzas, Giorgi Piatakov, que fue uno de los jefes de la industria pesada, Karl Radek, el famoso periodista y otros.

El 30 de junio de 1937, 30 personas completamente inocentes fueron fusiladas en los sótanos de la NKVD. Tres semanas más tarde, el Comisario del Pueblo para la Industria Pesada Sergo Ordzhonikidze murió súbitamente. Era uno de los más íntimos colaboradores de Stalin y su amigo personal. Se había sentido con derecho a criticar las decisiones de Stalin. La ausencia de Yagoda en el funeral de Ordzhonikidze demostró públicamente la pérdida de su influencia.

Nuevo cambio en la dirección

En octubre de 1936 el jefe de seguridad había sido degradado al rango inferior de Comisario de Comunicaciones. Nikolai Yezhov se convirtió en la nueva cabeza de la NKVD. Un alcohólico crónico, estaba físicamente incapacitado, era patológicamente cruel y tenía pasión por cantar. El periodo más espantoso de la historia de la Unión Soviética había comenzado.

Nikolai Yezhov

El viejo equipo dirigente de la NKVD se convirtió en la primera víctima de Yezhov. Casi todos los oficiales de alta graduación de la policía secreta fueron convocados a Moscú. No regresarían jamás. Yezhov diezmó los cuadros del servicio militar secreto de la Unión Soviética. En 1937, el legendario general alias Grishin, jefe del servicio de inteligencia militar fue llamado a Moscú desde España donde estaba prestando servicio y fue ejecutado.

Al mismo tiempo la NKVD eliminó a docenas de sus propios espías. Cadáveres sin identificar fueron encontrados en oscuros callejones de Paris, Génova y otras ciudades. En junio de 1937 el terror golpeó al alto mando del Ejército Rojo. Los más distinguidos oficiales de alta graduación fueron acusado de conspiración antisoviética y ejecutados.

Menos de un año después, los oficiales que juzgaron a Tujachevski fueron a su vez juzgados y condenados. Los más altos oficiales junto con miles de oficiales de menor rango perecieron bajo esta acción. El éxito de esta purga fue celebrado en una reunión para conmemorar el vigésimo aniversario del aparato de seguridad soviético, que había comenzado con la Checa, continuó con la OGPU y estaba ahora encarnado en la NKVD.

El acontecimiento se conmemoró el 20 de diciembre de 1937 en el teatro Bolshoi. Anastas Mikoyan dijo: cada ciudadano de la Unión Soviética es un empleado de la NKVD. El aniversario fue celebrado también en todo el país. Yezhov fue galardonado con la orden de Lenin. Unidades militares, empresas e incluso maquinaria fueron llamadas en su honor como él. Con devoción fanática hacia Stalin, Yezhov redobló sus esfuerzos.

El tercer juicio de Moscú

Las purgas de 1937-38 alcanzaron hasta a los más fieles a Stalin. Entre ellos, el comisario de Justicia Nikolai Krilenko. Uno de los  héroes de la revolución de Octubre, Vladimir Antonov fue llamado de su destino diplomático y fusilado en la Unión Soviética, al igual que el antugugo dirigente del NKVD, Yagoda. Yagoda era el principal colaborador y testigo de los crímenes de Stalin, incluyendo el asesinato de Kirov. Cuando a Stalin le fue imposible ocultar las sospechas públicas del asesinato, hizo recaer la culpa en la NKVD dirigida por Yagoda.

Súbitamente se relacionó a Yagoda con Trotski y se le hizo se l hizo responsable de la muerte de Gorki. Yagoda se convirtió en uno de los principales acusados del tercer juicio de Moscú. Junto a él estaba el teórico y miembro del Politburó, Nikolai Bujarin, el jefe del gobierno soviético Alexei Rykov y el Secretario del Comité Central Nikolai Krestinski, antiguo adjunto a Lenin.

Bujarin, Rykov y sus cómplices han estado suministrando sistemáticamente información a diversos servicios secretos extranjeros. Espías alemanes y polacos han acudido como moscas alrededor de Yagoda. Y él no sólo los ha protegido sino que ha espiado para ellos. Estas fueron las palabras de la acusación. Como fiscal, Andrei Vyshinski se basaba en denuncias en lugar de hacerlo en hechos probados. LA NKVD se encargaba de forzar las confesiones. Sus agentes utilizaban todo tipo de torturas sin necesidad de autorización.

Los acusados siendo llevados ante el tribunal

La única forma de evitar la tortura era el suicidio. Algunos se atrevieron a cometerlo, entre ellos Mijail Tomski. Bujarin, Rykov y los otros acusados del tercer juicio de Moscú fueron condenados. Todos fueron pasados por las armas como enemigos del pueblo.

El ascenso de Lavrenti Beria

Stalin se había convertido en el auténtico dueño de Rusia. Para él, le terror era una herramienta de uso común para la administración del Estado. Pero necesitaba nuevos ejecutores, porque ya iba siendo hora de eliminar a los testigos de sus más recientes crímenes. El 28 de julio de 1938, Lavrenti Beria fue nombrado adjunto a Yezhov. A diferencia de otros protegidos de Stalin, Beria no era un mero miembro del partido, era además miembro de la policía secreta.

En los años 20 su falsedad, insidia y fenomenal energía permitieron a Beria labrarse una fulgurante carrera en la Checa de Georgia. No había cumplido todavía los 30 años cuando había conseguido ser ya su presidente. En 1929 fue nombrado plenipotenciario de la OGPU para toda Caucasia.

Stalin coincidió con él durante una unas vacaciones en Georgia. A partir de entonces Beria continuó con su escalada, pero ahora dentro de la jerarquía del partido. En 1931 fue nombrado Primer Secretario del Partido en Georgia y en 5 años pasó en las propias palabras de Stalin, a establecer el orden propiamente dicho en la República.

Beria junto a Stalin y su familia

Hacia 1937 Beria se había convertido en el dictador de Georgia, un pequeño Stalin. Se deshizo de todos sus oponentes, entre ellos del favorito de Stalin, Nestor Lakoba, dirigente de la autonomía de Aljacia. Lakoba fue elegido como sucesor de Yagoda en la NKVD pero rechazó el nombramiento. No deseaba abandonar Aljacia. Prefirió quedarse para luchar contra Beria por el dominio de Transcaucasia. En 1936 Beria le envenenó en el curso de una comida. Al año siguiente todos los parientes de Lakoba habían sido eliminados.

Cuando Stalin llamó a Beria a Moscú, éste fue a verle sin ningún tipo de vacilación. Pasó a ser nombrado adjunto de Yezhov y se hizo inmediatamente con el poder. El 9 de diciembre de 1938 la prensa anunció su nombramiento como nuevo jefe de la NKVD. Yezhov, al igual que le ocurrió a Yagoda, fue denunciado y desapareció junto con todos sus colaboradores.

Beria en acción

Beria anunció un clima político más templado. Varias docenas de prisioneros del Gulag fueron liberados, entre ellos Konstantin Rokosovski, Andrei Tupolev y Lev Landau. Pero nuevos prisioneros ocuparon su lugar. Entre las últimas víctimas de Stalin estaba su favorito, el dirigente del Konsomol Alexander Kosarev. Para la juventud de la Unión Soviética, no existe nada más valioso que nuestro gran Partido Comunista Bolchevique y nuestro querido camarada Stalin, según las palabras de Kosarev. Kosarev, el espíritu de la lealtad, fue repentinamente condenado porque el Konsomol había fallado a la NKVD no entregándole enemigos. En noviembre de 1938 Beria en persona fue a arrestarle a su casa. Tres meses después Kosarev fue ejecutado.

Para purgar a la intelectualidad, la policía soviética preparó otro juicio para la galería. Personajes reconocidos de la cultura fueron sentados en el banquillo y condenados por actividades trstkistas y antisoviéticas.

El clima político más templado de Beria no acabó con las torturas de los prisioneros. Beria participaba en ellas personalmente. Calladamente, los camiones de reparto del pan se llevaban secretamente los cadáveres de la central de la NKVD hacia los crematorios. Sus cenizas eran esparcidas por las tierras de una granja colectiva próxima a Moscú.

En 1940 Beria supervisó personalmente la operación para asesinar a Trotski, el enemigo más odiado de Stalin. La NKVD reclutó a Ramón Mercader. El español golpeó a Trotski en la cabeza con un piolet en su estudio de Ciudad de México. El 21 de agosto Trotski murió. Después de que Mercader hubiera cumplido 20 años de prisión en una cárcel de México le fue entregada la estrella de oro de héroe de la Unión Soviética. Murió en Cuba en 1978 y fue enterrado con honores en Moscú bajo el nombre de Ramón Ivanovich López.

Ramón Mercader tras su arresto

En agosto de 1940 la NKVD comenzó a purgar a los Estado bálticos, recientemente anexionados, Estonia, Letonia y Lituania. En octubre, todos los sospechosos de profesar sentimientos antisoviéticos fueron exiliados. Otros más les siguieron en 1941 y de nuevo otra vez otros más en 1944. En total más de 700.000 personas.

La Gran Guerra Patriótica

La Unión Soviética estaba al borde de la guerra. El servicio secreto militar era el área de responsabilidad el Comisario de Defensa Semyon Timoshenko, pero era Beria quien tenía la información más actualizada sobre la próxima invasión por parte de la Alemania nazi. Él y Stalin y Stalin fueron los responsables de la catástrofe militar de 1941. Stalin rehusó enterarse de los planes de ataque de Hitler y Beria ignoró intencionadamente la evidencia que en aquellos días iba en aumento.

Incluso pocas horas antes del asalto nazi, Beria se quejaba ante Stalin de que los espías estaban tratando de sembrar el pánico. La guerra trajo consigo más trabajo para la NKVD, pero ello no cambió sus métodos. Inmediatamente después del comienzo de la guerra, los trenes comenzaron a transportar prisioneros al Gulag. Sus delitos eran diferentes esta vez: crear pánico mediante rumores, no haber entregado receptores de radio ni sus piezas, etc. También se encarceló a soldados que habían sobrevivido a asedios.

Civiles de territorios ocupados y a los que había sido prisioneros de guerra de los alemanes también se les envió al Gualg. Grupos étnicos enteros del interior de Rusia fueron acusados de colaboración con los alemanes. Rusos de procedencia alemana, talmucos, chechenos y otros fueron realojados en las estepas de Kazajistán y en el lejano norte. Fueron seguidos en 1944 por los tártaros de Crimea.

Justo en la retaguardia la NKVD creó pelotones de fusilamiento, el Smersh, con autoridad ilimitada para ejecutar a los traidores  y desertores ya cualquiera que retrocediera ante el enemigo. LA NKVD también tenía unidades de combate. Batallones de sabotaje operaban detrás de las líneas enemigas. La NKVD dirigía grupos de resistencia y unidades de guerrilla en los territorios ocupados por el enemigo.

En 1943 los alemanes descubrieron una tumba colectiva de oficiales polacos en el bosque de Katyn, cerca dela ciudad de Smolensk. Se responsabilizó a la NKVD. Después de que Smolensk fuera liberada, Beria creó una comisión de investigación que le echo la culpa a los alemanes. En aquellos momentos los aliados occidentales no deseaban poner en peligro sus relaciones con la Unión Soviética y pasaron por alto el caso. Solamente archivos descubiertos recientemente en las oficinas del NKVD demuestran, más allá de toda duda, que los oficiales polacos fueron asesinados en 1940 por orden directa de Beria. También ordenó la ejecución de prisioneros de guerra polacos en los campos de Kalinin y Jarkhov. Un total de más de 22.000 oficiales polacos murieron.

Fosa común en Katyn

Cuando la guerra se acercaba a su final, había más de 2 millones de prisioneros de guerra alemanes en la Unión Soviética. LA NKVD tenía que utilizar esta fuente de mano de obra, pero sólo representaba una fracción de la mano de obra empleada en las labores de reconstrucción más urgentes y difíciles. La mayoría eran convictos soviéticos. Su número aumentaba constantemente.