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Centro nacional de exposición agrícola

Era imposible crear el paraíso, pero se podía construir un lugar en el mundo que incitara a la gente a soñar. Hacerles creer que se podrían alcanzar las metas de las que hablaba el Partido.

La decisión de crear en la Unión Soviética un centro nacional de exposición agrícola se tomó en 1935. Era el mensaje que querían transmitir al país, el cual se recuperaba lentamente de la reciente guerra civil y que acababa de pasar por una hambruna terrible. Llevar a cabo un proyecto de tal envergadura requería valentía.

El primer autor del plan general de construcción de todo el complejo muestrario era el arquitecto Vyacheslav Oltarzhevsk. En 1938 sin embargo fue cesado y sometido a represión en un gulag. Según el primer plan general para el centro de exposiciones que diseñó Oltarzhevsk,  la plaza de la mecanización debía ser el elemento central de todo el complejo de exhibiciones. Al parecer, ese fue uno de los errores que tuvo que pagar. En su lugar, el elemento central sería una gran estatua de Stalin, la cual le daría un gran sentido ideológico al complejo.

Al principio el plan era inaugurar el complejo en 1937 para conmemorar el aniversario de la revolución. Pero cuando en 1938 la inauguración se pospuso una vez más, la construcción pasó a manos del Gulag, la dirección general de campos de trabajo. Fue así como trabajaron en el lugar varios miles de convictos.

En el año 1937 la Unión Soviética participó en la exposición internacional de París. El pabellón soviético, coronado por dos grandes esculturas de un trabajador y una campesina se enfrentó al pabellón nazi levantado por Albert Speer. Ante el éxito de este pabellón, se decidió después instalarlo en el complejo de la exposición agrícola y agrandar el proyecto al mismo tiempo. La ambición del gobierno era enorme. El objetivo era dejar perplejo al mundo entero.

La grandeza del lugar debía inspirar confianza y alegría en unos trabajadores que debían soportar jornadas laborales muy duras. Debía trasmitir la alegría de pertenecer a la gran Unión Soviética de trabajadores y campesinos. La visita estaba reservada para los habitantes de Moscú y para trabajadores recompensados por su buena productividad en granjas colectivas o en factorías de las provincias soviéticas.

La exposición no sólo se pensó para el consumo interno del país. También fue un arma propagandística muy potente en los años de la postguerra mundial. Ilustres visitantes extranjeros, como el jefe del partido laborista británico Clement Atlee, el cual fue Primer Ministro en 1945, pasaron por sus pabellones. La exposición debía mostrar al mundo el progreso socialista de la Unión Soviética.

La organización de la exposición

La exposición agrícola soviética de Moscú estaba organizada como una exposición mundial. En un espacio de decenas de hectáreas dentro de la capital soviética se había habilitado un gran espacio para su construcción. Se construyeron decenas de pabellones temáticos así como campos de cultivo de muestra donde se podían ver las diferentes variedades de plantas que se cultivaban y explotaban en las granjas del país.

Los pabellones tenían temas muy variados. El pabellón más moderno se abrió después de la Segunda Guerra Mundial y estaba destinado a las plantas lináceas. Dentro de un edificio semejante a un templo helenístico se podían apreciar los diferentes productos derivados del lino y el cáñamo que se podrían encontrar en la Unión Soviética. Fuera del pabellón se encontraba un terreno cultivado con plantas del mismo tipo que los visitantes podían apreciar.

Otro pabellón estaba destinado a la mecanización. Éste era el más grande del complejo. En él se podría ver la diversa maquinaria agrícola que se suponía operaba en todas las granjas colectivas del país. Tractores, camiones, cosechadoras y todo tipo de maquinaria se exhibía allí ante un público asombrado.

Además de esto se construyó un pequeño pueblo agrícola y ganadero, ejemplo de la nueva arquitectura rural soviética, donde se podía ver todas las instalaciones que se suponía existían en las nuevas poblaciones levantadas por el gobierno por todo el país. Se podían ver las casas de los campesinos, la tienda de suministros, la casa de la cultura o la casa de té.

Cada República Soviética tenía su propio pabellón. El complejo se completaba con varios restaurantes donde se servía comida de todo el país. También existían varias cafeterías y un teatro al aire libre, donde cada día se ofrecía un espectáculo distinto al público allí congregado.

El centro nacional de exposición agrícola y la carrera espacial

Tras el inicio de la carrera espacial y las primeras sonadas victorias del programa espacial soviético sobre el estadounidense, el gobierno se dio cuenta de que ese aspecto de la técnica soviética iba a ser el más destacado de cara al público. A partir de finales de los años 50 la exposición comenzó a incorporar paulatinamente más y más espacios destinados a la carrera espacial.

En este periodo, el pabellón de la mecanización fue renombrado como el pabellón del cosmos. Delante del pabellón, donde antiguamente sólo había una piscina, se colocó un gran cohete espacial.

La restauración del complejo

Tras la caída del comunismo soviético, el centro nacional de exposición agrícola había quedado completamente abandonado y se había deteriorado rápidamente. Los edificios comenzaron a convertirse en ruinas y los pocos espacios que seguían en pie se habían convertido en lugares donde se habían establecido pequeños mercados. Donde anteriormente se admiraban los logros de los cosmonautas soviéticos se vendían baratijas chinas delante de un retrato de Yuri Gagarin.

Las autoridades locales de Moscú decidieron salvar el complejo restaurando poco a poco el espacio, pero sin cerrarlo para ello, por lo que la gente podría ver como paulatinamente el espacio era recuperado para la ciudad de Moscú. Así podrían ver como la ciudad se recuperaba después de la caída del comunismo y también podrían disfrutar de la bella arquitectura soviética de la época.

Hoy en día el centro de exposiciones es uno de los mejores y mejor conservados ejemplos del realismo socialista soviético en la arquitectura. Los edificios se inspiran en lo mejor de la arquitectura de épocas pasadas, pero con un toque moderno de carácter socialista.