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Arquitectura brutalista soviética

A pesar del aspecto excesivo que puedan presentar los edificios del movimiento brutalista, el término no hace referencia a nada brutal sino a Béton Brut en francés, esto es, hormigón puro. El movimiento, el cual se extendió por todo el mundo entre los años 50 y 70 tiene como iniciador al arquitecto francés Le Corbusier y a su emblemática Unidad de Habitación, un edificio de viviendas gigante construido a partir de hormigón.

Centro vacacional Druzhba

Situado en Yalta, en la provincia rusa de Crimea, el centro vacacional Druzhba fue levantado a orillas del Mar Negro en 1984. El diseño es obra del arquitecto ucraniano Igor Vasilevsku. La estructura trata de simular un mirador hacia el mar, donde desde las diferentes terrazas se puede divisar la lejanía. El lugar sirvió de centro de vacaciones para los ciudadanos soviéticos del último periodo de existencia del país.

Ministerio de transporte de Georgia

Situado en la ciudad de Tiblisi, en la República de Georgia, el ministerio de transporte es uno de los edificios emblemáticos que dejó el régimen soviético en la capital georgiana. El edificio trata de emular la superposición de barras de acero depositadas en un almacén, lo que le confiere cierta ligereza a pesar de estar construido en hormigón. Hoy en día el edificio alberga el Banco Central de Georgia.

Palacio de ceremonias de Tiblisi

También en la capital de Georgia se encuentra el palacio de ceremonias de Tiblisi, un claro ejemplo de brutalismo soviético. Levantado en 1984 siguiendo los planos del arquitecto Victor Djorbenadze, el lugar se concebió como centro civil para enlaces matrimoniales. Después de la caída del comunismo, el edificio fue comprado por un magnate local para ser convertido en residencia personal. Hoy en día lo regenta una empresa privada, que lo vuelve a utilizar como espacio para eventos y celebraciones de matrimonio.

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Het Poplakov Cafe

Situado en la ciudad ucraniana de Dnipropetrovsk, a orillas del río Dnieper, el Café Het Poplakov es uno de los mejores ejemplos de arquitectura brutalista que todavía se conservan en la antigua República Socialista Soviética de Ucrania. Construido en 1976 bajo el gobierno de Brézhnev, quien era originario de esta población, el edificio se concibió como café y restaurante. Desde sus terrazas se podía tener una bonita vista del entorno natural y de la ciudad industrial de Dnipropetrovsk.

Casa de los Soviets de Kaliningrado

La ciudad prusiana de Konigsberg era el lugar donde los reyes prusianos eran coronados. Tras la caída de la Alemania nazi al final de la Segunda Guerra Mundial, la zona norte de Prusia Oriental junto con su capital Konigsberg pasó a ser territorio nacional de la Unión Soviétca.

Hoy en día, este territorio es parte de la Federación Rusa y la antigua Konigsberg es hoy Kaliningrado. La ciudad sufrió graves daños durante la guerra, por lo que las ruinas del antiguo castillo de la urbe fueron demolidas para dar paso al Palacio de los Soviets, ejemplo del poder soviético. El edificio nunca ha sido terminado. Su gran estructura es un fiel reflejo del pasado soviético de la ciudad.

Instituto politécnico de Minsk

El afamado instituto politécnico de Minsk se fundó durante los primeros compases del régimen bolchevique. Allá por 1920 abrió sus puertas con la intención de formar a los técnicos de la Rusia soviética. En 1983 los arquitectos Igor Esman y Viktor Anikin diseñaron un nuevo edificio para la Facultad de arquitectura y construcción del Instituto Politécnico, convirtiéndose rápidamente en uno de los máximos exponentes de arquitectura brutalista en la República Socialista Soviética de Bielorrusia.

Club de Trabajadores Rusakov

Construido entre 1927 y 1928, el club de trabajadores Rusakov se encuentra en el corazón de Moscú. Este ejemplo de arquitectura constructivista se diseñó con el objetivo de convertirse en un espacio auditorio para los trabajadores de la capital soviética. Diseñado en tres grandes cajones de hormigón, la capacidad de asistencia de los tres espacios conjuntos es de alrededor de 1000 asistentes.

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Crematorio de Kiev

Kiev, la capital de Ucrania, fue una de las ciudades más importantes de la extinta Unión Soviética. La ciudad sufrió una gran transformación durante el régimen de los Soviets, en especial a partir del final de la Segunda Guerra Mundial. La ciudad quedó muy dañada por el conflicto bélico, por lo que tuvo que levantarse de sus cenizas. Esta circunstancia le dio la oportunidad de desarrollarse de manera moderna a lo largo de las siguientes décadas.

El crematorio municipal de Kiev se diseñó con la intención de que recordase lo menos posible a un lugar relacionado con la quema de cuerpos humanos. Debido a las matanzas de llevadas a cabo por los alemanes durante la guerra y en especial la matanza de judíos en el barranco de Babi Yar, el diseño fue muy cuidado por los arquitectos del proyecto.

Instituto de Investigación científica y técnica de Kiev

Para la Unión Soviética el desarrollo tecnológico y la investigación científica eran un pilar de su política. Al tratarse de un régimen basado en teorías materialistas, cualquier aspecto de la vida terrena debía ser cuidado y desarrollado para el mayor disfrute de los ciudadanos. Por esta razón, los centros de investigación gozaban de gran cantidad de fondos y sólo los estudiantes más capacitados eran admitidos como investigadores en sus laboratorios y oficinas.

En 1971 se terminó en la ciudad de Kiev las obras de uno de estos instituto de investigación científica. El aspecto completamente futurista de esta edificación todavía sorprende a quien lo contempla tantas décadas después de su finalización.

Teatro de arte dramático Fyodor Dostoyevsky

La ciudad rusa de Novgorod cuenta entre su equipamiento cultural con un teatro dedicado al gran literato ruso Fyodor Dostoyevsky desde 1853. El edificio ha ido cambiando de sede y de apariencia. En la actualidad, el gran edificio que alberga el teatro es obra del arquitecto soviético Vladimir Somov, quien lo diseñó en 1987. El objetivo del gobierno soviético era acercar las artes escénicas al proletariado. Se planificó con la intención de permitir la asistencia de 200.000 personas al año, plan que no se pudo llevar a cabo debido a la desaparición del régimen en 1991.